¿Te entran ganas de tirarte pedos cuando estás con tu pareja? ¡Soluciones aquí!

Dormir en pareja puede convertirse en un verdadero infierno si los gases aprietan nuestros intestinos. El metano no es nuestro amigo en lo que a dormir acompañados se refiere y sobrellevar esos momentos de máxima tensión puede ser una situación casi de vida o muerte. Por ello, aquí os dejamos una genial guía ilustrada por la artista Weng Chen y sus tiras cómicas de Las Aventuras de Messy Cow, en la cual nos explica unos cuantos métodos para salir ‘airosos’ de esta situación.

Esta es una de esas guías que, a pesar de ser fundamentales y tremendamente necesarias para el correcto desarrollo de nuestro día a día, nadie había publicado hasta el momento. Podríamos decir que esta artista es lo más parecido a una superheroína que tenemos en la actualidad.

El cuidado es la base para cualquiera de estas ancestrales técnicas.

Cuanto más nos alejemos de la posible víctima, menos daños causaremos.

Libéralo. Deja que sea libre y que, de esa forma, los dos lo seáis.

Ya puedes disfrutar con tranquilidad del resto de tu existencia.

El regreso es tan importante como la partida y, sobre todo, nadie habrá notado tu ausencia (y tampoco tu presencia, en caso de escape).

Nada sale gratis y estos son los sacrificios a los que hay que exponerse. La vida es así.

Deja que se asome. Que de forma sutil y sibilina tus nalgas se desplacen a lo desconocido.

Una vez hayas apuntado correctamente, suéltalo sin dudarlo. Es cuestión de vida o muerte.

Se requiere de mucha puntería y precisión. Puede haber efecto rebote.

Hay momentos en la vida en los que hay que asumir que no hay nada que se pueda hacer. Afrontar los problemas sin resistirse también en una forma de valentía. La vida no siempre es fácil.

Eso sí: al menos ventila un poquitín para que la bestia no se quede ahí durante toda la noche y haga el menor daño posible.

Este es un gran método si quiere, por ejemplo, vengarte de tu pareja.

Si consigues pasar toda la noche sin moverte y el gas se queda prisionero en las sábanas, estupendo.

Pero como algo falle… ya sabes lo que hay.

Se pilla más rápido a un pedorretas que a un cojo.

Esta es una declaración de intenciones.

Se trata de una forma de imposición sobre tu pareja. Una forma de demostrarle quién es el que manda.

Eso sí: asume las consecuencias.

Como siempre, la cosa es tener la capacidad de ver el vaso medio lleno…

En este tipo de casos, no hay nada mejor que un buen ‘chivo expiatorio’ para que se coma el marrón que acabas de soltar (de forma casi literal, además).

Cuando se habla de chivos expiatorios, no distinguimos entre especies: cualquier persona o animal que, potencialmente, pueda acumular gases, nos vale.

Lo malo de todo esto es que se requiere de esos seres que, sobre todo en el caso del bebé, no siempre es fácil de obtener… y quizás sale más a cuenta acudir a cualquiera de los puntos anteriores.

Agarraos, que vienen curvas.

Esta forma es muy peligrosa, por lo que deberéis darle un par de vueltas antes de intentarla y aseguraos de que estáis dispuestos a asumir este sacrificio.

Apunta bien y dispara.

Ahora viene lo jodido: utilizar toda tu fuerza para neutralizar a tu víctima.

Los daños que, potencialmente, puedes causar con este ataque pueden ser absolutamente devastadores.

Si os han gustado estas ilustraciones, podéis ver más trabajos de Weng Chen visitando su página web.

A vosotrxs, ¿qué os ha parecido este manual? Dejádnoslo en los comentarios de Facebook. 

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Fuentes: Boredpanda, Storypick.

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