Anna Chapman, la ex espía rusa que ahora lleva una vida de lujo

Hablar de espías se nos hace algo muy lejano en el tiempo. Nos recuerda, o bien a una época lejana en la que Estados Unidos y Rusia se encontraban en plena Guerra Fría, o bien a aquellas películas de James Bond que veíamos cuando éramos pequeños. Cuesta separar esta actividad del mundo del cine y, producciones más actuales como las cintas de Bourne o la más reciente Atómica, son la prueba de ello. Pero la realidad es otra y, lejos de ser fantasías de una mente muy retorcida e imaginativa, el tema de los espías es mucho más real y cercano de lo que pensamos.

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Hoy os queremos hablar de la espía rusa Anna Chapman y de cómo se está pegando unas lujosas vacaciones en Tailandia mientras que el agente doble con la que fue intercambiada por su libertad lucha por su vida. Se trata de una sesión de fotos que, lejos de fascinar a los espectadores, ha causado un gran revuelo por lo que implica el fondo de todo este asunto.

La exespía, de 36 años de edad, fue fotografiada en las playas de Phuket y las fotos se revelaron al mundo pocas horas después de que el también exespía ruso Sergeu Skripal fuese envenenado junto a su hija en Salisbury.

Apodada como la “agente secreta más glamorosa de Rusia”, Anna Chapman fue una de las diez espías rusas intercambiadas por Sergei Skripal como parte del intercambio de prisioneros ruso-estadounidense en 2010.

El espía retirado Skripal había mantenido un bajo perfil durante los últimos ocho años, pero a sus 66 años, ahora está peleando por su vida en el hospital después de haber sido envenenado… cosa que ha levantado la polémica alrededor de todo este caso.

Después de espiar para Gran Bretaña, Skripal fue declarado culpable de alta traición por espionaje en 2006 por parte del gobierno ruso, y solo escapó de una sentencia de prisión a través de un intercambio de espías de ‘alto perfil’.

Skripal había estado retirado desde entonces en Salisbury, pero todo parece haber terminado dramáticamente hace unos días, ya que la sospecha de envenenamiento desató temores de un golpe respaldado por el Kremlin.

Pero Chapman, cuyo pasaporte británico ha sido revocado, parecía completamente despreocupado por las revelaciones cuando publicó fotos de su descanso en Tailandia.

Las fotos que la exespía subió a su Instagram, la mostraban de lo más cómoda visitando resorts de lujo y bañándose en paradisíacas playas. En Occidente, se han tomado esto como una burla ante el envenenamiento de Skripal.

Chapman fue aclamada y recibida en Rusia como una heroína nacional en 2010. Desde entonces, se ha dedicado al mundo de la moda y las revistas de posados sinuosos. Incluso hay fotos de ella parodiando su vida como agente secreto.

Los vínculos de la espía con Occidente comenzaron a sus 19 años durante su etapa como estudiante de economía en la Universidad de Moscú.

Chapman, quien nació como Anna Kushchenko pero conserva su nombre de casada, viajó a Londres durante sus vacaciones de verano y fue ahí donde conoció a Alex Chapman, un estudiante universitario, en una fiesta rave clandestina en los Docklands de Londres. La exespía del Kremlin se convirtió en ciudadana británica después de casarse con Alex en 2002… de quien se divorció en 2006.

Meses después de su boda, Alex fue visitado por un oficial del Servicio de Seguridad en su casa en Bournemouth para interrogarlo sobre el arresto de su exesposa en Estados Unidos.

El MI5 quería saber si la pelirroja rusa, que también era hija de un exagente de la KGB, podría haber sido reclutada en Gran Bretaña o incluso haber espiado al país mientras vivía en Londres.

Chapman llegó a recibir una orden del Kremlin para ‘seducir’ al ‘traidor americano’ Edward Snowden. Esta llegó a proponerle matrimonio a través de Twitter en 2013 como parte de un ardid para mantenerlo en Moscú después de su deserción de lo Estados Unidos.

Como espía, Chapman era parte del ‘Programa de Ilegales’, lo que Estados Unidos calificó como una red de agentes dormidos rusos infiltrados en el país para espiar al FBI.

Una vez retirada, la glamurosa agente presentó un programa semanal en la televisión rusa, trabajó como modelo y luego fue empleado por el gobierno ruso como jefe del consejo juvenil. Dio a luz a su primer hijo en 2016, pero no reveló la identidad del padre.

Además, Chapman es toda una celebridad en las redes sociales, cosechando más de 100.000 seguidores en Instagram. Pasó de ser una agente peligrosa y traicionera, a una celebridad, adicta a la moda y a los bolsos caros.

A vosotrxs, ¿qué os parece este caso? ¿No os alucina que aún hoy hayan espías como estos? Dejádnoslo en los comentarios de Facebook. 

Fuentes: The Sun, Dailymail.

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